Muere un buen muchacho del Uribismo, periodista Guillen y sargento Chala reaccionan
Reacciones Gonzalo Guillen y Sargento Chala
Reacción Gonzalo Guillen:
Reacción Sargento Chala y nos recuerda esta masacre 1998:
La Masacre del El Campín en Barrancabermeja: Un Crimen Impune
El 16 de mayo de 1998 ocurrió una de las peores masacres en Barrancabermeja, Santander. Eran las siete de la noche y los habitantes del barrio El Campín de la Comuna Siete estaban celebrando un bazar. El objetivo era recolectar fondos para adquirir elementos como tamboras y vestuarios para el grupo de danzas del barrio.
Todo transcurría con tranquilidad: había música, venta de empanadas y arepas, la gente compartía un momento agradable entre vecinos, conocidos y amigos. Lo que nunca imaginaron es que, para muchos, esa sería su última noche.
Un comando armado hizo presencia en un vehículo tipo NPR. Todos pensaron que eran tropas del ejercito, pues vestían uniforme militar y se transportaban en un vehículo muy parecido a los usados por el Batallón de Artillería Número Dos Nueva Granada, con sede en la misma ciudad.
Ordenaron apagar la música. La gente esperaba una requisa de rutina, pero los hombres, con lista en mano, comenzaron a llamar a las personas que estaban allí. Un individuo con pasamontañas era el encargado de señalar a las víctimas una a una.
En el lugar, siete personas fueron asesinadas al negarse a subir al vehículo, y veinticinco más fueron llevadas y desaparecidas.
Veintisiete años después, este crimen sigue en la impunidad y los cuerpos nunca aparecieron. Se dice que se los tragó el río, que fueron asesinados con tiro de gracia y, para evitar que sus cuerpos fueran encontrados, les abrieron el estómago, se los llenaron de piedras y fueron arrojados para que se los tragara los pescados.
Con el tiempo, se rumoro que todo había sido coordinado desde la misma unidad militar del sector: un contubernio entre paramilitares y militares.
No pasó nada. Todo quedó en silencio. No hubo investigaciones, y mucho menos condenas. Simplemente quedaron los muertos y las familias destrozadas, haciendo parte de las páginas del libro del horror en Colombia.
Esto ocurrió el 16 de mayo de 1998, el comandante del Ejército Nacional de la época era el mismo general Jorge Enrique Mora Rangel.
En otro trino
"No hay muerto malo", reza el adagio popular.
Y aunque estas líneas que voy a escribir a continuación no le gusten a algunos y suenen un poco crudas y descarnadas, alguien tiene que decirlo: hoy falleció el general Jorge Enrique Mora Rangel. Para su familia, mis más sentidas condolencias; al fin y al cabo, son ellos los que realmente sienten el dolor de su partida.




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